From the Secretariat in Barcelona.

ENGLISH
Thanks and farewell!
The POLLEN Secretariat will soon be moving to a new location, where a new and energetic team will take over. After two years in Barcelona, the time has come to hand over responsibilities, with the hope that the network can continue to navigate between political ecologists around the world and open itself up to new horizons of knowledge, collaboration and organising. But before this transition, we did not want to leave without sharing a few words.
We are very happy and grateful to have been able to contribute to POLLEN during this time, leaving our small mark on a network which, precisely because of its international and plural character, is built through multiple geographies, trajectories and ways of producing knowledge. Above all, we take with us the sustained exchange with people from different places and fields, both scientific and non-scientific, and the conviction that these encounters are a fundamental part of what makes political ecology possible.
In many ways it was particularly appropriate that the Secretariat was based here. Barcelona is a vibrant city, where historical layers of conflict and response have accumulated, shaped by a sometimes chaotic convergence of residents, social movements, institutions, economic activities and different ways of inhabiting, producing and contesting territory. It is a coastal city, sustained by commercial ties with other territories, a birthplace of important workers’ struggles and a site of resistance to fascism and discrimination. But in the twenty-first century, Barcelona is also a space where the dynamics of neoliberal globalisation are intensifying, with persistent tensions around the right to housing, gentrification and growing inequality, against a backdrop of the rise of the far right.
The city cannot, however, be understood independently of what lies beyond its administrative and symbolic boundaries. Barcelona is shaped by relations of interdependence with what is not Barcelona and what is not urban-relations that are not always balanced and are often contested. These relationships are marked by an unequal distribution of infrastructure, resources and environmental burdens: from the emptying out of and pressure on the territories of neighbouring counties, to the exploitation of hydropower in the Pyrenees and the nuclear power stations of Terra Alta and Baix Ebre, the touristification and urbanisation of coastal towns, and the current pressures exerted by the metropolitan region on other territories. To think about Barcelona through the lens of political ecology therefore also means attending to these centre-periphery relations within Catalonia, while considering the unequal relations of exchange, production and labour at the global level that sustain urban life in Barcelona and remain, to a large extent, invisible.
Within this context, there is a notable scientific and political community that speaks, researches and debates about political ecology and environmental justice. From opposition to the expansion of the airport and struggles for the liveability of the city, to discussions around environmental colonialism, the imperial mode of living and the role of the public university, these debates are persistent and intense, and take on meaning from different realities and positions. The Secretariat was deliberately constituted from several different institutions that form this community.
However, it is certainly true that academia can become a boundary -sometimes a self-satisfied one- that is not detached from the neoliberal dynamics experienced by Barcelona. We leave the Secretariat having participated in the debates mentioned above, with the sense that political ecology is not, and should not be, a boundary, but rather an open, accessible and changing theoretical and practical space, nourished by a diversity of forms of knowledge, struggles and experiences, and one that must remain open to being questioned and transformed. Above all, this is essential at a time that calls for an unprecedented ethic of planetary responsibility and urgent action on redistribution.
We hope that the conversations, proposals and ideas we have been part of have also helped to guide the work of the Secretariat. You can continue to get in touch with us to share ideas, reflections or suggestions. We are very grateful for the interactions we have had during this period, both in person -especially at the conference- and through email and social media.
We wish the new Secretariat all the very best, and we are grateful for the opportunity to have hosted and accompanied the POLLEN network during this time.
SPANISH
¡Gracias y hasta pronto!
La Secretaría de POLLEN se trasladará próximamente a un nuevo lugar, donde un nuevo equipo lleno de energía tomará el relevo. Después de dos años en Barcelona, ha llegado el momento de traspasar responsabilidades, con la esperanza de que la red pueda seguir navegando entre ecologistas políticos de todo el mundo y abrirse a nuevos horizontes de conocimiento, colaboración y organización. Pero antes de esta transición, no queríamos marcharnos sin compartir unas palabras.
Estamos muy contentas y agradecidas de haber podido contribuir a POLLEN durante este tiempo, dejando nuestra pequeña huella en una red que, precisamente por su carácter internacional y plural, se construye a través de múltiples geografías, trayectorias y formas de producir conocimiento. Nos llevamos, sobre todo, el intercambio sostenido con personas de distintos lugares y ámbitos, tanto científicos como no científicos, y la convicción de que estos encuentros son una parte fundamental de lo que hace posible la ecología política.
En muchos sentidos, era especialmente apropiado que la Secretaría estuviera aquí. Barcelona es una ciudad vibrante, donde se han ido acumulando capas históricas de conflicto y respuesta, fruto de la convergencia, a veces caótica, entre vecinas, movimientos sociales, instituciones, actividades económicas y distintas formas de habitar, producir y disputar el territorio. Es una ciudad costera, sostenida por vínculos comerciales con otros territorios, cuna de importantes luchas obreras y escenario de resistencia frente al fascismo y la discriminación. Pero, en pleno siglo XXI, Barcelona es también un espacio donde se intensifican las dinámicas de la globalización neoliberal, con tensiones persistentes en torno al derecho a la vivienda, la gentrificación y el crecimiento de las desigualdades, en un contexto de auge de la extrema derecha.
La ciudad no puede, sin embargo, entenderse al margen de aquello que queda fuera de sus límites administrativos y simbólicos. Barcelona está atravesada por relaciones de interdependencia con aquello que no es Barcelona y que no es urbano, relaciones que no siempre son equilibradas y que a menudo son objeto de disputa. Estas relaciones están marcadas por una distribución desigual de infraestructuras, recursos y cargas ambientales: desde el vaciamiento y la presión sobre los territorios de las comarcas vecinas, hasta la explotación hidroeléctrica de los Pirineos y las centrales nucleares de la Terra Alta y el Baix Ebre, la turistificación y urbanización de los pueblos de costa, o las presiones actuales que ejerce la región metropolitana sobre otros territorios. Pensar Barcelona desde la ecología política implica, por tanto, atender también a estas relaciones centro-periferia dentro de Cataluña, al tiempo que se consideran las relaciones desiguales de intercambio, producción y trabajo a escala global que sostienen la vida urbana en Barcelona y que permanecen, en gran medida, invisibilizadas.
En este contexto existe una comunidad científica y política notable que habla, investiga y debate sobre ecología política y justicia ambiental. Desde la oposición a la ampliación del aeropuerto y las luchas por la habitabilidad de la ciudad, hasta los debates sobre el colonialismo ambiental, el modo de vida imperial y el papel de la universidad pública, estas discusiones son persistentes e intensas, y adquieren sentido desde distintas realidades y posiciones. La Secretaría se constituyó deliberadamente a partir de varias de las instituciones que forman parte de esta comunidad.
Sin embargo, es cierto que la academia puede convertirse en una frontera —a veces autocomplaciente— que no está al margen de las dinámicas neoliberales que atraviesan Barcelona. Dejamos la Secretaría habiendo participado en los debates mencionados y con la sensación de que la ecología política no es, ni debería ser, una frontera, sino un espacio teórico y práctico abierto, accesible y cambiante, alimentado por una diversidad de saberes, luchas y experiencias, y que debe permanecer abierto a ser cuestionado y transformado. Sobre todo, esto resulta esencial en un momento que exige una ética de responsabilidad planetaria sin precedentes y acciones urgentes de redistribución.
Esperamos que las conversaciones, propuestas e ideas de las que hemos formado parte también hayan contribuido a orientar el trabajo de la Secretaría. Podéis seguir poniéndoos en contacto con nosotras para compartir ideas, reflexiones o sugerencias. Estamos muy agradecidas por las interacciones que hemos mantenido durante este periodo, tanto en persona —especialmente durante la conferencia— como a través del correo electrónico y las redes sociales.
Deseamos todo lo mejor a la nueva Secretaría y agradecemos la oportunidad de haber acogido y acompañado a la red POLLEN durante este tiempo.
CATALAN
Gràcies i fins aviat!
La Secretaria de POLLEN es traslladarà properament a un nou lloc, on un nou equip ple d’energia prendrà el relleu. Després de dos anys a Barcelona, ha arribat el moment de traspassar responsabilitats, amb l’esperança que la xarxa pugui continuar navegant entre ecologistes polítics d’arreu del món i obrir-se a nous horitzons de coneixement, col·laboració i organització. Però abans d’aquesta transició, no volíem marxar sense compartir unes paraules.
Estem molt contentes i agraïdes d’haver pogut contribuir a POLLEN durant aquest temps, deixant la nostra petita empremta en una xarxa que, precisament pel seu caràcter internacional i plural, es construeix a través de múltiples geografies, trajectòries i formes de produir coneixement. Ens emportem, sobretot, l’intercanvi sostingut amb persones de diferents llocs i àmbits, tant científics com no científics, i la convicció que aquestes trobades són una part fonamental del que fa possible l’ecologia política.
En molts sentits, era especialment apropiat que la Secretaria fos aquí. Barcelona és una ciutat vibrant, on s’han anat sedimentant capes històriques de conflicte i resposta, fruit de la convergència, de vegades caòtica, entre veïnes, moviments socials, institucions, activitats econòmiques i diferents formes d’habitar, produir i disputar el territori. És una ciutat costanera, sostinguda per vincles comercials amb altres territoris, bressol d’importants lluites obreres i escenari de resistència davant del feixisme i la discriminació. Però, en ple segle XXI, Barcelona és també un espai on s’intensifiquen les dinàmiques de la globalització neoliberal, amb tensions persistents al voltant del dret a l’habitatge, la gentrificació i el creixement de les desigualtats, en un context d’auge de l’extrema dreta.
La ciutat no pot, però, entendre’s al marge d’allò que queda fora dels seus límits administratius i simbòlics. Barcelona està travessada per relacions d’interdependència amb allò que no és Barcelona i que no és urbà, relacions que no sempre són equilibrades i que sovint són objecte de disputa. Aquestes relacions estan marcades per una distribució desigual d’infraestructures, recursos i càrregues ambientals: des del buidament i la pressió sobre els territoris de les comarques veïnes, fins a l’explotació hidroelèctrica dels Pirineus i les centrals nuclears de la Terra Alta i el Baix Ebre, la turistificació i urbanització dels pobles de costa, o les pressions actuals que exerceix la regió metropolitana sobre altres territoris. Pensar Barcelona des de l’ecologia política implica, per tant, atendre també aquestes relacions centre-perifèria dins de Catalunya, alhora que es consideren les relacions desiguals d’intercanvi, producció i treball a escala global que sostenen la vida urbana a Barcelona i que romanen, en gran mesura, invisibilitzades.
En aquest context existeix una comunitat científica i política notable que parla, investiga i debat sobre ecologia política i justícia ambiental. Des de l’oposició a l’ampliació de l’aeroport i les lluites per l’habitabilitat de la ciutat, fins als debats sobre el colonialisme ambiental, el mode de vida imperial i el paper de la universitat pública, aquestes discussions són persistents i intenses, i prenen sentit des de diferents realitats i posicions. La Secretaria es va constituir deliberadament a partir de diverses de les institucions que formen part d’aquesta comunitat.
Tanmateix, és cert que l’acadèmia pot esdevenir una frontera —de vegades autocomplaent— que no està al marge de les dinàmiques neoliberals que travessen Barcelona. Deixem la Secretaria havent participat en els debats esmentats i amb la sensació que l’ecologia política no és, ni hauria de ser, una frontera, sinó un espai teòric i pràctic obert, accessible i canviant, alimentat per una diversitat de sabers, lluites i experiències, i que ha de romandre obert a ser qüestionat i transformat. Sobretot, això és essencial en un moment que exigeix una ètica de responsabilitat planetària sense precedents i accions urgents de redistribució.
Esperem que les converses, propostes i idees de les quals hem format part també hagin contribuït a orientar el treball de la Secretaria. Podeu continuar posant-vos en contacte amb nosaltres per compartir idees, reflexions o suggeriments. Estem molt agraïdes per les interaccions que hem mantingut durant aquest període, tant presencialment —especialment durant la conferència— com a través del correu electrònic i les xarxes socials.
Desitgem tot el millor a la nova Secretaria i agraïm l’oportunitat d’haver acollit i acompanyat la xarxa POLLEN durant aquest temps.